En 1914, Eugenio Marinella abrió una pequeña tienda en la Riviera di Chiaia, en Nápoles, introduciendo el refinamiento británico en Italia. Hoy, E. Marinella es mundialmente venerada por sus corbatas de seda confeccionadas a mano. Un verdadero símbolo de distinción que ha adornado el cuello de presidentes, monarcas y figuras históricas.